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¿Quién no ha pensado alguna vez en poder participar en el proceso de fabricación de tu propio vehículo? Puede que sea un detalle que a pocos les llame la atención, pero a muchos otros nos gusta tratar a nuestro coche como una pieza única, diferente de los otros que ruedan por el asfalto de ciudades y carreteras. El tunning nace de esa idea, si bien lo que hoy tratamos es distinto, ya que hablamos de montar el motor de tu vehículo en la misma fábrica de donde nace. Sin embargo, esta idea de momento sólo la ha tenido Corvette para todos aquellos que compren un Corvette ZR1 o un Z06.
El montaje de los propulsores LS7 y LS9 que utilizan dichos motores, eso sí, no se hace en solitario, sino con la asistencia de los técnicos de la fábrica, de unos 9.000 metros cuadrados (que se dicen pronto), que la marca propiedad de General Motors dispone en Wixon, Michigan (Estados Unidos) y donde prácticamente se trabaja a mano, fabricando, además de los mencionados propulsores, una variación del motor LS3 de 6.2 que se monta en el Corvette Grand Sport.
Una vez terminado el proceso de montaje del motor, se coloca una placa en el mismo que indica el nombre del propietario y el número de serie del vehículo, todo por el módico precio de 5.800 dólares (4.600 ), en el que no se incluye el viaje a Michigan, pero sí el recoger el vehículo en el Museo Corvette y asisitir a la escuela de conducción de la marca en Arizona o Nevada, o ver cómo se ensambla la unidad propia en la planta de Bowling Green, Kentucky.
Acompañamos un vídeo de la marca norteamericana en el que te explican cuál sería la experencia que gozarías.